Aunque parezca raro, algunas personas –incluidos niños– pueden presentar reacciones alérgicas al frío. Esto se conoce como urticaria por frío o alergia al frío, una condición que, aunque no es muy común, puede generar molestias importantes si no se identifica y trata adecuadamente.
¿Cuáles son los síntomas?
Los signos más frecuentes en niños incluyen:
- Ronchas o sarpullido en zonas expuestas al frío (como cara y manos).
- Picazón o enrojecimiento al contacto con aire frío, agua fría o incluso alimentos fríos.
- Tos, estornudos o congestión nasal sin signos de infección, que aparecen tras cambios bruscos de temperatura.
- En casos más severos, puede presentarse hinchazón de labios, párpados o incluso dificultad para respirar.
¿Por qué ocurre?
El frío puede desencadenar una respuesta del sistema inmunológico, liberando histamina, la misma sustancia responsable de otros tipos de alergias.
Esta reacción puede producirse al contacto directo con frío intenso o al exponerse rápidamente a temperaturas más bajas.
¿Qué hacer como padres?
- Observá los síntomas. Si notás que se repiten tras la exposición al frío, es importante registrarlos.
- Consultá con un especialista. Un alergólogo puede realizar pruebas específicas para confirmar el diagnóstico.
- Evitá la exposición innecesaria. Usar guantes, bufandas, gorros y abrigo adecuado ayuda a prevenir reacciones.
- Tené un plan de acción. En casos diagnosticados, puede ser necesario el uso de antihistamínicos o tratamientos indicados por el médico.
¿Tiene cura?
No necesariamente, pero muchas veces esta alergia puede disminuir con el tiempo o controlarse con medidas preventivas. Un diagnóstico a tiempo mejora la calidad de vida del niño y evita complicaciones.
En Alergobioma te ayudamos a entender estas reacciones y a cuidar la salud de tu hijo en todas las estaciones del año.




